jueves, 27 de noviembre de 2008

Dulce introducción al orden

Como bien dice Quique, en Francia, el mundo lo dominan l@s secretari@s y l@s limpiador@s de la Residencia. Aquí si te fijas, la gente, a quien más saluda y con quien se pone más serio es con ell@s. Ell@s saben. Ell@s controlan. Ell@s te pueden joder. El recepcionista de la Residencia está metido en la recepción y no sabe nada de lo que pasa dentro. El médico es médico, no organizador de tareas ni de grupos. Los estudiantes estudian y hacen fiestas. Luego, a l@s limpiador@s les pagan por organizar y ordenar. Por cierto, en su mayor parte son Las Secretarias y Las Limpiadoras.

Así funciona el mundo aquí. Un poco exagerado, sí; pero en la cabeza del primer francés de la historia creo que apareció un organigrama lleno de secretari@s y limpiador@s, de citas previas y de formularios verdes y amarillos.

Pero lo cierto es que quien sabe de qué va la cosa son ell@s. Si quieres informarte de una asignatura, hablas con el secretario del departamento, te da papelotes de información y si quieres algo más, cita con el profesor. Si quieres meterte a un quirófano, con quien se habla es con la variante sanitaria del secretari@: el jefe/jefa de enfermería.

Esto consigue que las clases estén previstas desde principio de curso; si una clase se aplaza -qué demonios es eso de anular una clase- se aplaza sabiéndolo con al menos 48h de adelanto; en los quirófanos te están esperando, porque tu ya fuiste a apuntarte; y así vamos aquí...

Luego hay un detalle importante que me ha llamado la atención con respecto a Murcia. La Facultad de Medicina debe ser más o menos igual de vieja que la de Murcia (ya que es más o menos igual de fea). La diferencia sustancial es que en su día se dieron cuenta de que el mejor lugar para hacer una facultad de medicina es al lado de un hospital, y si es el mayor hospital de la región pues mejor aún.

Lo digo porque organizativamente me parece una gorda cagada que nuestra Facultad se construyese donde se construyó, teniendo como se tenían los mismos terrenos vacíos (y bastantes más) de ahora alrededor de la Arrixaca. También es verdad que cuando se montó la Facultad de Murcia pocas prácticas se hacían entonces, así que supongo que poco importaba el emplazamiento... Aún así, un poco de limpiadoras, secretarias, citas y formularios parece que faltaron entonces, y, para mi, que unas cuantas toneladas de lo mismo faltan ahora.

El título de esta entrada parafrasea el título de la primera canción del nuevo disco de Extremoduro. La canción Dulce Introducción al Caos. El disco Ley Innata.

P.D.: Siguiente post ¿Cómo un bachiller se hace médico en Francia?